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Protéjase de la hepatitis A y la hepatitis B. Una guía para hombres homosexuales y bisexuales.

Los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres corren mayor riesgo de infectarse tanto por el virus de la hepatitis A como por el virus de la hepatitis B. Aunque estos virus se pueden transmitir de diferentes maneras, los dos se pueden transmitir por medio de la actividad sexual.

La hepatitis es una enfermedad seria que puede ser mortal. Afortunadamente, tanto la hepatitis A como la hepatitis B se pueden prevenir con vacunas seguras y eficaces. Desafortunadamente, muchos hombres que corren riesgo todavía no están protegidos. ¿Cuánto riesgo corro de contraer una infección de hepatitis? En 2009 aproximadamente 38,000 personas en los EE.UU. fueron infectados por primera vez con el virus de la hepatitis B. Alrededor del 5% de las personas en los EE.UU. serán infectados en algún momento de la vida.

Los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres tienen 10 a 15 veces más probabilidades de contraer el virus de la hepatitis B que la población general. En 2010 aproximadamente 17,000 personas en los EE.UU. fueron infectados por el virus de la hepatitis A. Las personas que participan en actividades de placer anal, como por ejemplo los besos negros (rimming) y dedear (fingering) corren mayor riesgo de infectarse.

¿Cómo se transmiten los virus de la hepatitis A y hepatitis B? Un hombre infectado con el virus de la hepatitis B puede transmitir el virus a otra persona al

• tener relaciones sexuales anales o vaginales sin protección

• compartir jeringas para inyectar drogas, o para hacer perforaciones o tatuajes en el cuerpo

• entrar en contacto con llagas abiertas o la sangre de la persona infectada

• compartir cepillos de dientes, rastrillos de afeitar, cortaúñas, etc.

El virus de la hepatitis B también se puede transmitir si vive con una persona que tiene una infección crónica de hepatitis B. El virus de la hepatitis B no se transmite por compartir cubiertos, abrazarse, besarse, tomarse de la mano, toser o estornudar. El virus de la hepatitis A en general se transmite por partículas de materia fecal, por ejemplo por comer alimentos o tomar agua contaminados, o durante las relaciones sexuales.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis A y la hepatitis B?

Los síntomas de ambas enfermedades son parecidas: cansancio extremo, náuseas, fiebre, orina oscura, dolor e inflamación del vientre, y coloración amarillenta de la piel y los ojos. Las personas infectadas pueden no tener ningún síntoma o estar muy enfermas. Sin embargo, las personas infectadas por el virus de la hepatitis A o B pueden transmitir la enfermedad a otras personas por más que no tengan síntomas. ¿Las personas se recuperan completamente de las infecciones por el virus de la hepatitis A y el virus de la hepatitis B? La mayoría de los adultos se recuperan de una infección por virus de la hepatitis B después de varios meses y luego no podrán contagiar a otras personas.

Lamentablemente, aproximadamente el 5% de los adultos que se infectan con el virus de la hepatitis B llevarán el virus en el cuerpo por años y podrán seguir contagiando a otras personas. Las personas con infecciones crónicas en general no tienen síntomas, pero tienen un riesgo elevado de tener insuficiencia hepática (cirrosis) y cáncer de hígado, y necesitan atención médica continua. Aproximadamente entre 800,000 y 1.4 millones de personas en los EE.UU. (y 350 millones en el mundo) tienen infecciones crónicas de hepatitis B.

Si bien el virus de la hepatitis A no resulta en una infección crónica, las personas infectadas pueden enfermarse mucho y a veces mueren. ¿Qué tan graves son las infecciones por el virus de la hepatitis A y la hepatitis B? La infección por el virus de la hepatitis B puede causar enfermedad hepática grave, incluyendo insuficiencia hepática y cáncer de hígado. Todos los años, más de 5,000 personas en los EE.UU. mueren de enfermedades hepáticas relacionadas con la hepatitis B. Hay aproximadamente 100 muertes en los EE.UU. todos los años a causa de la hepatitis A. Alrededor del 15% de las personas con hepatitis A tienen que ser hospitalizados.

Los adultos que se enferman a menudo deben dejar de trabajar por varias semanas. La infección por el virus de la hepatitis A o el virus de la hepatitis B puede tener un gran impacto en la vida de una persona. Puede estar demasiado enfermo para trabajar o ir al gimnasio durante meses, y no debe tomar alcohol. La infección por el virus de la hepatitis A y hepatitis B puede tener consecuencias graves para las personas con VIH, ya que sus sistemas inmunológicos pueden estar comprometidos.

¿Cómo me puedo proteger de una infección por virus de la hepatitis B?

• Vacúnese contra la hepatitis B

• Practique sexo más seguro

• Dígales a sus amigos con riesgo elevado que se vacunen contra la hepatitis B

¿Cómo me puedo proteger de una infección por el virus de la hepatitis A?

• Vacúnese contra la hepatitis A

• Dígales a sus amigos con riesgo elevado que se vacunen contra la hepatitis A

¿Cómo sé si tengo o tuve una infección por el virus de la hepatitis A o la hepatitis B?

La única manera de saber con certeza es hacerse un análisis de sangre.

¿Me conviene hacerme un análisis de sangre antes de vacunarme?

Consulte con su doctor para decidir si es apropiado realizarse un análisis de sangre antes de vacunarse. Si ya se infectó por el virus de la hepatitis A o el virus de la hepatitis B, vacunarse no lo ayudará ni tampoco le hará daño.

¿Cuántas vacunas necesito para estar protegido contra las infecciones por el virus de la hepatitis A y el virus de la hepatitis B?

La serie de vacunas contra la hepatitis B es de tres dosis que se dan a lo largo de aproximadamente 6 meses. La serie de vacunas contra la hepatitis A es de dos dosis con entre 6 y 18 meses de separación. Si empezó alguna de estas series pero no recibió todas las dosis, debería darse solo las dosis que le falten. Se ha desarrollado una vacuna combinada contra la hepatitis A y la hepatitis B para adultos que necesitan protección contra la infección por ambos virus. Esta vacuna se da en tres dosis a lo largo de un periodo de 6 meses.

¿Son seguras estas vacunas?

¿Tienen algún efecto secundario?

Se ha comprobado que tanto la vacuna contra la hepatitis A como la vacuna contra la hepatitis B son seguras. Se han colocado más de mil millones de dosis de la vacuna contra la hepatitis B en todo el mundo. Desde 1995, se han colocado más de 15 millones de dosis de la vacuna contra la hepatitis A en los EE.UU. sin que se informe ningún problema grave desalud asociado con la vacuna. Los efectos secundarios podrían incluir dolor en el lugar donde se aplicó la inyección, dolor de cabeza y cansancio.

¿Son eficaces estas vacunas? Sí. Después de tres dosis de la vacuna contra la hepatitis B, por lo menos el 90% de adultos jóvenes y sanos desarrollan inmunidad a la infección por el virus de la hepatitis B. Es posible que las personas con el sistema inmunológico comprometido no tengan una respuesta así de buena a la vacuna contra la hepatitis B.

Se deben hacer un prueba 1 a 2 meses después de la tercera dosis de la vacuna para ver si desarrollaron inmunidad. Casi el 100% de las personas están protegidas de la infección por el virus de la hepatitis A después de recibir dos dosis de la vacuna.

¿Las vacunas contra la hepatitis A o la hepatitis B me protegerán contra la hepatitis C?

No. La hepatitis A, B y C son virus diferentes. El virus de la hepatitis C se transmite por medio de los fluidos del cuerpo, y si bien se puede transmitir por el contacto sexual, la manera más común de contagiárselo es por el uso de drogas inyectadas. Lamentablemente no hay una vacuna contra la hepatitis C en este momento. ¿Se recomiendan estas vacunas para las personas que viajan a otros países? Las infecciones por el virus de la hepatitis A y el virus de la hepatitis B son comunes en muchas partes del mundo.

Las personas que viajen a cualquier parte del mundo, con la excepción de los Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental, Japón, Nueva Zelanda y Australia, se deben vacunar contra el virus de la hepatitis A. A muchos viajeros también se les recomienda la vacuna contra la hepatitis B. Consulte con su doctor sobre este tema. ¿Dónde puedo recibir estas vacunas? Hable con su profesional de la salud o con el departamento de salud pública de su zona.

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La sífilis y los HSH (hombres que tienen relaciones sexuales con hombres): Hoja informativa de los CDC. 

La sífilis, que en una época estuvo casi eliminada de los Estados Unidos, está aumentando, especialmente entre los hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH).

¿Qué es sífilis?

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por un tipo específico de bacterias. Si no se trata pronto y de manera correcta, la sífilis puede causar complicaciones a largo plazo. Los síntomas en los adultos se dividen en fases y los términos usados para estas fases son sífilis primaria, secundaria, latente y avanzada.

¿Debería preocuparme por la sífilis?

La sífilis sigue aumentando entre los hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Los brotes recientes entre HSH han estado marcados por altas tasas de coinfección por el VIH y conductas sexuales de alto riesgo (como tener relaciones sexuales sin condón, nuevas o múltiples parejas y abuso de sustancias). También se han reportado casos de sífilis ocular entre HSH. La sífilis ocular ocurre cuando afecta los ojos y puede causar ceguera permanente. Los problemas de salud que causa la sífilis en los adultos son de por sí graves, pero además se sabe que las llagas genitales que produce en los adultos también hacen que sea más fácil transmitir y contraer el VIH a través del contacto sexual.

¿Cómo podría contraer la sífilis?

Toda persona sexualmente activa puede contraer la sífilis, la cual se transmite de persona a persona a través del contacto directo con una llaga sifilítica. En los hombres, las llagas aparecen principalmente en los genitales externos, el ano o el recto. También pueden salir en los labios y la boca. Como hombre homosexual o bisexual, usted debería saber que puede infectarse con la sífilis durante las relaciones sexuales anales u orales, al igual que con las vaginales. En ocasiones las llagas pueden producirse en áreas que no quedan cubiertas por el condón, o sea que podría contraer la sífilis por el contacto con estas llagas, aunque esté usando un condón. No se puede contraer la sífilis a través del contacto casual con objetos como el asiento de los inodoros, las manijas de las puertas, en las piscinas, las bañeras regulares o de hidromasaje, ni por compartir la ropa o los utensilios para comer.

¿Cómo se ve la sífilis?

A la sífilis se la ha llamado “la gran imitadora” porque tiene tantos síntomas posibles, muchos de los cuales se parecen a los de otras enfermedades. La llaga de sífilis que aparece justo después de la infección inicial no produce dolor y puede confundirse con un pelo encarnado, una cortadura con el cierre u otro bulto que no parece ser dañino. Este es un síntoma de la fase primaria de la sífilis. El sarpullido que aparece en el cuerpo durante la segunda fase y que no produce picazón se puede presentar en las palmas de las manos y las plantas de los pies, por todo el cuerpo o solo en algunas partes. Una persona también se puede infectar por la sífilis y tener síntomas muy leves o no presentar ninguno.

Puede encontrar una descripción detallada de cada fase en la hoja informativa de la sífilis, de los CDC.

¿Qué tan común es la sífilis entre los HSH?

Entre el 2013 y el 2014, el número de casos reportados de sífilis primaria y secundaria aumentó en 15 %.  La mayoría de los casos son entre HSH. En el 2014, el 83 % de los casos reportados de sífilis primaria y secundaria en hombres, de los cuales se conocía el sexo de la pareja fueron entre hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tenían relaciones sexuales con hombres.

¿Cómo puedo reducir mi riesgo de contraer la sífilis?

La única manera de evitar contraer la sífilis u otras ETS es no tener relaciones sexuales anales, orales ni vaginales. 

Si usted es sexualmente activo, hacer lo siguiente reducirá sus probabilidades de contraer la sífilis:

Tener una relación mutuamente monógama a largo plazo con una pareja que se haya hecho pruebas de ETS y tenga resultados negativos.

  Usar condones de látex de manera correcta cada vez que tenga relaciones sexuales. Los condones previenen la transmisión de la sífilis al evitar el contacto con las llagas. En ocasiones las llagas pueden producirse en áreas que no quedan cubiertas por el condón, o sea que podría contraer la sífilis por el contacto con estas llagas, aunque esté usando un condón.

 

¿Cómo sé si tengo sífilis?

La única forma de saberlo es al hacerse pruebas de detección. Muchos hombres infectados con sífilis no tienen ningún síntoma durante años, pero siguen en riesgo de tener complicaciones de salud más adelante si no reciben tratamiento. Además, las llagas que no duelen que aparecen durante las primeras fases de la infección a menudo pasan desapercibidas para la persona que las tiene. Las personas que no saben que tienen la infección pueden estar transmitiéndosela a sus parejas sexuales.

¿Cómo sabrá mi médico si tengo sífilis?

Hable con su proveedor de atención médica de manera honesta y abierta acerca de sus antecedentes sexuales y pregúntele si debe hacerse la prueba de detección de la sífilis u otras ETS. Su médico puede hacerle una prueba de sangre para establecer si usted tiene sífilis. En ocasiones, los proveedores de atención médica diagnosticarán la sífilis al analizar el líquido de una de sus llagas. Usted debe hacerse la prueba de la sífilis con regularidad si es un hombre que tiene relaciones sexuales con hombres, tiene la infección por el VIH o tiene una pareja que tuvo un resultado positivo a la prueba del VIH.

¿Cual es la relación entre la sífilis y el VIH?

En los Estados Unidos, las personas que contraen sífilis, a menudo también tienen el VIH, o tienen más probabilidades de contraer este virus en el futuro. Esto se debe a que tener una llaga o herida en la piel causada por una ETS como la sífilis, puede permitir que el VIH entre con más facilidad al cuerpo. Usted también puede tener más probabilidades de contraer el VIH porque las mismas conductas y circunstancias que lo ponen en riesgo de contraer otras ETS también lo pueden poner en mayor riesgo de contraer el VIH.

¿Se puede curar la sífilis?

Sí, la sífilis se puede curar con los medicamentos correctos recetados por un proveedor de atención médica. Sin embargo, el tratamiento podría no revertir el daño que la infección ya haya causado.

He recibido tratamiento. ¿Puedo contraer sífilis nuevamente?

Haber tenido sífilis una vez no lo protege de contraerla de nuevo. Aún después de haber sido tratado de manera exitosa, usted puede volver a infectarse. Solamente las pruebas de laboratorio pueden confirmar si tiene sífilis. Se recomiendan las pruebas de seguimiento por un proveedor de atención médica para asegurarse de que su tratamiento haya sido eficaz.

Debido a que puede haber llagas de la sífilis ocultas en la vagina, el ano, debajo de la piel que recubre el pene o en la boca, podría no ser evidente que una pareja sexual tiene sífilis. A menos que sepa que todas sus parejas sexuales han sido evaluadas y tratadas, puede estar en riesgo de contraer la sífilis otra vez de una pareja que no haya recibido tratamiento.

 

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Hay muchos hombres gays que viven con miedo de su propia sexualidad. Educados en un ambiente homófobo y cerrado, les cuesta admitir sus sentimientos y eso les provoca no poca ansiedad y sufrimiento psicológico. Pero estos casos, que son desgraciadamente comunes, crean confusión con otro trastorno totalmente distinto: existen hombres y mujeres heterosexuales que pueden acabar enfermos por la obsesión de que podrían ser gays sin que lo sean realmente.

Es lo que se conoce como ‘Ansiedad homosexual’, un tipo de trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que lleva a un hombre hetero a dudar obsesivamente de su sexualidad y que puede darse también perfectamente en el sentido opuesto: un gay que se obsesione con que en realidad podría ser hetero.

Sólo uno de cada diez pacientes diagnosticados con este trastorno resultan ser gays en el armario, según la experiencia de Jeff Szymanski, director de la Fundación Internacional del Trastorno Obsesivo Compulsivo. Sin embargo, la mayoría de ellos acaban tratados como personas que tienen un problema para aceptar su identidad sexual, por lo que los terapeutas piden una mayor investigación para distinguir ambos casos.

Los síntomas pueden llegar a ser muy parecidos. “Profesionales de la salud mental que no están familiarizados con el TOC pueden erróneamente atribuir los síntomas a una crisis de identidad sexual, provocando mayor estrés y confusión en el paciente. Es importante que los médicos identifiquen claramente esta manifestación de TOC. Son necesarias más investigaciones para cuantificar la prevalencia de la ansiedad homosexual y cómo tratarla mejor”, explica la psicóloga Monica Williams, de la Universidad de Virginia.

Para distinguir ambos trastornos, los expertos recomiendan medir la ansiedad con respecto a las relaciones homosexuales. La profesora Williams ha elaborado incluso una tabla con las sutiles distinciones, aunque advierte que la columna referida a una persona gay se refiere siempre a alguien que no tiene problemas con su sexualidad. “Una persona con homofobia internalizada usualmente tiene sentimientos positivos sobre la homosexualidad y disfrutará de las fantasías con el mismo sexo, mientras que una persona con TOC homosexual teme los pensamientos y los encuentra intrusivos. Las personas con TOC homosexual no ven coherencia entre la homosexualidad y sus deseos sexuales reales, aunque no tengan problemas con que otros sean gays”, explica Williams.

Pero los expertos advierten también de que parte del problema está en la homofobia presente socialmente. “Parte de la angustia debe seguramente ser social en origen. Asumámoslo: los gays siempre han sido una minoría oprimida en nuestra cultura, y pensar repentinamente que uno podría estar en esa situación y ser estigmatizado de este modo puede ser aterrador. La gente no se obsesiona generalmente con lo que encuentran positivo o placentero”, explica el psicólogo Fred Penzel, de la Fundación Internacional del Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Penzel señala otro elemento común en este tipo de obsesiones: “Una variación en la duda sobre la identidad sexual puede ser donde el pensamiento obsesivo se asienta en la idea de que la persona, sencillamente, nunca será capaz de averiguar realmente su identidad sexual”, señala Penzel, que también está de acuerdo en que estos pacientes no tienen por qué tener nada en contra de la homosexualidad, pero que se obsesionan con el tema y con tener que elegir. “Las dudas de algunas personas se complican más por tener experiencias como oír a alguien hablando o mirando en su dirección y pensar que estas personas pueden estar analizando su comportamiento o su apariencia y hablando entre sí acerca de cómo deben ser gays (o heteros)”, explica.

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por una necesidad continua de estar seguros de algo que se manifiesta en comportamientos repetitivos y que a la persona nunca le bastan para quedarse tranquilos. Un caso clásico es el de quien está obsesionado por acabar con los gérmenes y se lavará las manos una y otra vez, o quien está convencido de que se ha dejado los grifos abiertos y necesita comprobar continuamente que están cerrados. En el caso de la ansiedad homosexual, el paciente está todo el tiempo buscando pruebas de que realmente son heteros, recordando todos los hechos posibles sobre el tema, mirando fotos de porno gay, para asegurarse de que no les gusta, asegurándose de que su comportamiento es lo más heterosexual posible y evitando cualquier muestra de afecto hacia alguien del mismo sexo. Incluso coqueteando con gente de su propio sexo para comprobar obsesivamente sus propias reacciones. O revisando una y otra vez cómo se comportaron en el pasado con personas de su mismo sexo.

El tratamiento es complicado, pero no difiere del que se realiza para otros trastornos del mismo tipo. Exponerse a aquello que les asusta y aprender a controlar la ansiedad que ello les produce. Eliminar, al fin y al cabo, la necesidad de estar seguros sobre el particular. Penzel incluye en la terapia el trato con personas LGBT y leer sobre el tema, exponerse a obras o situaciones de temática gay para aprender a superar la ansiedad que producen en el paciente. Este experto advierte que es normal sentirse excitados por imágenes sexuales, en general, sin que ello tenga que ver directamente con la identidad sexual

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Con la intención de fortalecer las capacidades de las instituciones que participan en el diagnóstico, tratamiento y prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), VIH y atención Integral del VIH/Sida y ampliar acciones de prevención, inducción al diagnóstico y acompañamiento para el acceso a servicios de prevención y atención integral de calidad en poblaciones más afectadas; Fonade y el Fondo Mundial de lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, formularon un proyecto orientado optimizar la respuesta, basándose en la sostenibilidad de la misma y las lecciones aprendidas aplicadas exitosamente.

Esta iniciativa prioriza las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Cartagena, Barranquilla y Bucaramanga, zonas del país donde se concentra el mayor número de casos con VIH y las poblaciones en las cuales se focalizan las acciones del Proyecto...Más información

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